¿Alguna vez te has preguntado de dónde vienen los sueños? Roald Dahl tenía una respuesta, y Steven Spielberg se encargó de ponerle imágenes en una de las adaptaciones más entrañables de los últimos años.
Hoy hablamos de Mi amigo el gigante, una película que nos recuerda que no importa el tamaño que tengas, lo que cuenta es el tamaño de tu corazón (y quizás, un poco, tu habilidad para evitar que te coman otros gigantes).
DEL PAPEL A LA PANTALLA: LA MAGIA DE DAHL
Publicada originalmente en 1982, la novela de Roald Dahl nos presentó a un gigante que, a diferencia de sus hermanos "zampones", se dedica a coleccionar sueños y repartirlos entre los niños.
La película logra capturar esa esencia melancólica y divertida del libro, respetando incluso el peculiar lenguaje del gigante: el gobblefunk (o "jerigonzas"), esa forma tan graciosa de trocear las palabras que te sacará más de una sonrisa.
¿POR QUÉ VERLA HOY MISMO?
Si aún no le has dado una oportunidad, aquí tienes tres razones de "gigante":
La interpretación de Mark Rylance: A través de la captura de movimiento, Rylance logra unos ojos y una expresividad que te romperán el corazón. Es un gigante tierno, algo asustadizo y profundamente solitario.
Un festín visual: Desde el País de los Gigantes hasta el Palacio de Buckingham, la fotografía es un despliegue de luces y sombras que parece sacado de un sueño real.
La amistad improbable: La relación entre la pequeña huérfana Sofía y el gigante es un recordatorio de que la familia se elige y que los mejores amigos pueden ser los más inesperados.
¡NUESTRA CLASE SE CONVIERTE EN CINE!
Los alumnos y alumnas de 2º de Educación Primaria vivieron una jornada mágica. Bajamos las persianas, preparamos las butacas y, por un momento, nuestra aula dejó de ser un lugar de libros para convertirse en una auténtica sala de cine.
El silencio se apoderó de la clase en cuanto aparecieron las primeras luces en la pantalla: era el momento de conocer a Sofía y a su enorme amigo. Durante la proyección, no faltaron las risas, alguna cara de asombro y, sobre todo, mucha emoción al descubrir el laboratorio de sueños del gigante.
ARTISTAS EN ACCIÓN: DIBUJANDO SUEÑOS
Pero la experiencia no terminó con los créditos finales. Tras la película, nuestros pequeños artistas se pusieron manos a la obra para plasmar su visión de la historia.
Cada alumno y alumna tomó sus lápices de colores para dar vida a su propio "Amigo Gigante". Fue fascinante ver cómo cada uno interpretó la historia:
Algunos dibujaron los frascos de sueños con colores brillantes.
Otros se centraron en las orejas enormes del gigante (¡ideales para escuchar secretos!).
Muchos plasmaron el momento en que Sofía y el gigante se hacen amigos inseparables.
































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