Todos hemos caído alguna vez en la trampa. Sale un rayo de sol tímido a finales de abril, las flores empiezan a asomar y, de repente, guardamos el abrigo en lo más profundo del armario con un optimismo casi temerario. Es entonces cuando la sabiduría de nuestros abuelos resuena en el aire: "Hasta el cuarenta de mayo, no te quites el sayo".
Este refrán es, en esencia, una lección de prudencia. Nos recuerda que la primavera es traicionera y que el calendario oficial no siempre coincide con el termómetro. Ese "40 de mayo" (que para los que andan despistados con las fechas, equivale al 10 de junio) actúa como una frontera psicológica. Nos dice que no hay que precipitarse, que los cambios importantes llevan su tiempo y que protegerse del frío tardío es de sabios.
Pero, ¿qué tiene que ver un abrigo (el famoso "sayo") y el clima loco de la meseta con una estantería de libros?
EL REFUGIO PERFECTO: LA BIBLIOTECA
Si el "sayo" es la prenda que nos protege del exterior, la lectura es el refugio que nos resguarda de la impaciencia.
Mientras esperamos a que el tiempo se estabilice y el verano llegue de verdad, la biblioteca se convierte en el lugar ideal para ese "aguante". Si fuera refresca o llueve por sorpresa, no hay mejor plan que abrigarse con una buena historia.
Aquí te damos tres razones por las que este refrán rima perfectamente con el fomento a la lectura:
PACIENCIA Y RITMO: Al igual que no podemos forzar al verano a llegar antes, una buena lectura requiere su tiempo. Leer nos enseña a disfrutar del proceso, sin saltarnos páginas, saboreando el camino hasta llegar a ese "40 de mayo" literario donde todo cobra sentido.
EL LIBRO COMO ABRIGO: Hay libros que son como un sayo protector. Nos envuelven, nos dan calidez en momentos de incertidumbre y nos ofrecen un espacio seguro donde el clima exterior (ya sea meteorológico o social) no puede alcanzarnos.
PREPARANDO LAL TEMPORADA: Ese tiempo de espera es ideal para "hacer acopio". En la biblioteca te ayudamos a elegir las lecturas que te acompañarán en las vacaciones. Si todavía no puedes quitarte el sayo, ¡llénalo de libros en los bolsillos!
NO TE PRECIPITES, MEJOR... ¡LEE!
La próxima vez que veas nubes grises en pleno mayo, no te desesperes. No mires con nostalgia las sandalias ni guardes la chaqueta todavía. Pásate por la biblioteca, elige esa novela que tienes pendiente o ese ensayo que te despierta curiosidad, y deja que las páginas hagan que la espera sea mucho más corta.
Porque mientras llega el calor de junio, el mejor abrigo siempre será un buen libro.

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