sábado, 18 de abril de 2026

EL ARTE DE SENTIR: LO QUE NOS DEJÓ LA SESIÓN DE CREATIVIDAD + EMOCIONES EN VALLADOLID

A veces vivimos tan rápido que olvidamos que dentro de nosotros vive un niño / a que solo quiere jugar, pintar sin salirse de la raya (o saliéndose a propósito) y expresar lo que siente sin miedo a ser juzgado.

Esta semana tuvimos la suerte de parar el reloj en Valladolid para vivir una experiencia intensa, bonita y, sobre todo, muy transformadora: nuestra sesión de Creatividad + Emociones.


¿POR QUÉ UNIR CREATIVIDAD Y EMOCIONES?

Vivimos en un mundo hiperracional. Nos enseñan a analizar, a planificar y a contenernos. Pero, ¿qué pasa con todo eso que llevamos por dentro y que a veces no encuentra palabras?

Ahí es donde entra la creatividad.

No entendida como el don de unos pocos elegidos para exponer en el Louvre, sino como una herramienta de supervivencia emocional. Crear es un canal de ventilación. Cuando pintamos, escribimos, modelamos o simplemente experimentamos con formas y colores, estamos dándole una vía de escape a la alegría, al miedo, a la frustración o a la calma.

"La creatividad no es para hacer arte, es para hacernos a nosotros mismos."

LOS TRES GRANDES APRENDIZAJES DE LA SESIÓN EN VALLADOLID 

El grupo que se reunió en Valladolid nos demostró que cuando se crea un espacio seguro, las corazas se caen solas. Estas fueron las conclusiones más potentes de la jornada:

  • El proceso importa más que el resultado: Pasamos demasiado tiempo buscando la foto perfecta para Instagram. En la sesión aprendimos a disfrutar del mancharse las manos, del error y de la sorpresa. El "dibujo feo" a veces es el que más respuestas nos da.

  • Las emociones tienen colores y texturas: No es lo mismo pintar la rabia que pintar la nostalgia. A través de dinámicas prácticas, los asistentes descubrieron cómo su estado de ánimo dictaba el trazo, la presión del lápiz y la elección de la paleta de colores.

  • Crear en comunidad nos sana: Ver que la persona de al lado comparte tus mismos miedos o que plasma su alegría de una forma totalmente distinta te conecta con la empatía de una manera brutal.

¡Gracias, Valladolid!

Nos volvemos a casa con la maleta llena de agradecimiento. Gracias a cada una de las personas que vinieron dispuestas a vaciarse, a llenarse de nuevo y a compartir su vulnerabilidad con tanta generosidad.

La creatividad no es un extra en nuestra vida; es el motor que nos mantiene humanos. ¡Nos vemos en la próxima parada!


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