¿Alguna vez habéis sentido que el tiempo corre más rápido que el Conejo Blanco? A veces caemos en la trampa del "mañana lo leemos", "mañana vamos a la biblioteca" o "mañana terminamos ese capítulo".
Pero, como bien aprendió Alicia en su viaje al País de las Maravillas, el "mañana" es un lugar muy extraño donde las cosas pueden desaparecer.
LA BIBLIOTECA: NUESTRO PARTICULAR PAÍS DE LAS MARAVILLAS
Una biblioteca escolar no es solo un almacén de papel; es la madriguera por la que nuestros alumnos / as y exploradores se lanzan a mundos desconocidos. Aplicar el refrán "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy" en este rincón tiene un valor pedagógico vital:
La curiosidad tiene fecha de caducidad: La pregunta que un niño hace hoy sobre los planetas o los animales es un fuego encendido. Si esperamos a mañana para buscar el libro, es posible que esa llama se haya apagado.
Crear el hábito en el "ahora": La lectura no debe ser un premio para cuando sobre tiempo, sino una parte esencial del presente.
LECCIONES DE WONDERLAND PARA PEQUEÑOS LECTORES
Podemos enseñar a nuestros alumnos / as estas tres reglas de oro inspiradas en la obra de Lewis Carroll:
No seas un Conejo Blanco estresado: A veces posponemos la lectura porque "no hay tiempo". Enseñemos a los niños / as que siempre hay 5 minutos para abrir una página. Leer hoy un solo párrafo es mejor que no leer nada hasta mañana.
El Gato de Cheshire y los libros "invisibles": En la biblioteca, los libros favoritos aparecen y desaparecen. Si un niño siente conexión con una portada hoy, ¡ese es su libro! Si espera a mañana, quizás otro compañero / a ya se lo haya llevado en préstamo.
La merienda del Sombrerero (o la hora de leer): En el cuento, siempre es la hora del té. En nuestra clase, siempre puede ser la hora de leer. No necesitamos una fecha especial en el calendario para descubrir una historia nueva.



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